Hurricane Irma, dogged by decisions

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So there we were; looking at each other with our jaws locked and our eyes in mild panic. For days, we had a back and forth: I insisted on staying, he wanted to leave. I said I had gone thru many of these and anything could change for the better, he wanted to avoid it all together. But as I was siding with him, he decided that we would weather the storm in our house, as a family.

*En español abajo

Hurricane Irma stirred up more than storm surge in our corner on Miami. Mr. Backpack and I didn’t get into fights, but agonizing discussions about shall we evacuate or don’t proved to be exhausting. Not considering the boarding up, securing our home and multiple trips for materials, groceries and random stuff.

Being from the Caribbean, I have lived thru many hurricanes. Even the worst ones – Hugo, Georges & Wilma – didn’t feel like Irma. The first two I spent under the protection of my parents and the latter as a single woman at an unsecured apartment in Coral Gables. This time was different, I’m a wife, stepmom and dog mom, I had people counting on me. My input mattered and the decision I could influence will affect others, not just me. It was my time to be a protector.

We hunkered down and Winston was there to protect us. / Nos preparamos lo mejor que pudimos y Winston nos protegía.

We hunkered down and Winston was there to protect us. / Nos preparamos lo mejor que pudimos y Winston nos protegía.

Even as the original Category 5 was announced, I wanted to stay. When the question of evacuating – which we were told by the police to do so at some point – came up, where would we go to? The first forecasts had the whole state in its path. Why didn’t I book a ticket for my family and dodge outta here? I not only had my dog Mombi to consider, we were also taking care of Winston for a family friend who had an emergency. And in our household, no one gets left behind. Fur babies are family too.

Checking in with friends, I lend ears to some who honestly made me panic. I know that it was well meant, but painting the worst-case scenario and telling me that I’m putting my family at risk for our decision of staying in our home next to a canal was almost insulting. I’m no dummy and I would never put my family at risk. Then, like ultimately Irma, I shifted my position. Let’s leave and leave now! I didn’t want to deal with the guilt of putting my loved ones in a potentially deadly situation.

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We were very concerned with the storm surge and prepared the most we could. We stayed dried. / Estábamos muy preocupados por las marejadas y nos preparamos lo mejor que pudimos. Nos mantuvimos secos.

Mr. Backpack assured me the house could structurally withstand the storm, but we will have to be vigilant of the storm surge. Two days before landfall, we came up with a Plan B – going inland to Mr. Backpack’s office building that was recently renovated and up to code. We packed clothes for three days and non-perishables, located inflatable mattresses and gas tanks were full and we were ready to go — if we needed to.

We diligently tracked the storm. The storm veered to the west and we were OK to stay in our home, still the surge was a bit scary and there was some apprehension. It got a bit too close, but we remained dried.

Looking back, I couldn’t set apart one day from the other. I didn’t do any work pre-storm, I couldn’t concentrate on anything else. I didn’t work post storm, because I had no power, data or internet and honestly, I was emotionally and physically drained.

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In the middle of the storm I stepped out, not one of my finest moments. / En medio de la tormenta salí, no mi mejor momento.

How it’s so hard to feel lucky when Miami was mostly spared of Irma’s worst when others in Florida and the Caribbean were so affected, is a topic for a different post. There were some lessons learned from this. The most important is that the best decisions are informed ones, not those based on fear. It was also comforting to confirm that in my relationship a voice doesn’t prevail and that we can silence all others and come up with our own conclusions considering what it’s best for our family. It was great seeing everyone working together to secure our home without feeling like a nag. I appreciate more than ever my wonderful neighbors who have made this whole process more bearable.

And, more than anything, any storm Category 3 and up will have me running with dogs, kiddos, hubby and bags.

I need to get these guys a passport. / Les tengo sacar pasaporte a estos dos.

I need to get these guys a passport. / Les tengo sacar pasaporte a estos dos.

Huracán Irma y tomar decisiones

Ahí estábamos, mirándonos con las quijadas tensas y un leve pánico en nuestros ojos. Por días habíamos tenido un tirijala: yo quería quedarme, él se quería ir. Le dije que ya había pasado por muchas de estas y que cualquier cosa podría cambiar para lo mejor, él no quería tener que lidiar. Pero en el momento que me fui de su lado, él decidió que enfrentaríamos la tormenta en nuestra casa, en familia.

El Huracán Irma alborotó mucho más que el mar en nuestro lado de Miami. Aunque no nos metimos en peleas, sí tuvimos agonizantes discusiones sobre si evacuar o no y, la verdad, fue agotador. Eso sin contar el colocar planchas de madera, asegurar la casa y múltiples viajes por materiales, víveres y otros.

This was the reason why we were out of power for more than a week. / La razón por la que no tuvimos electricidad por más de una semana.

This was the reason why we were out of power for more than a week. / La razón por la que no tuvimos electricidad por más de una semana.

Siendo del Caribe he vivido muchos huracanes. Hasta los peores – Hugo, Georges y Wilma – no se sintieron como Irma. Los primeros dos los pasé bajo la protección de mis padres y el último, como soltera en un apartamentito en Coral Gables. Esta vez era diferente, soy esposa, madrastra y mamá de perros, tenía gente contando conmigo. Mi opinión tenía peso y la decisión que pudiera influencia afectaría a otros, no sólo a mí. Era mi turno de ser protectora.

Cuando la tormenta amenazaba con azotar como Categoría 5 yo insistía en quedarnos. Cuando la pregunta de evacuar – lo que la policía nos dijo que hiciéramos a un punto – surgió, ¿a dónde iríamos? Los primeros pronósticos ponían al estado entero en el paso de Irma. ¿Que por qué no saqué un boleto y nos largamos? No sólo tenía a mi Mombi a considerar, también estábamos cuidando de Winston, cuando un amigo de la familia tuvo una emergencia. Y en nuestro hogar nadie se queda atrás, incluyendo a los peludos.

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Hablé con algunos amigos y presté oído a algunos con ideas apocalípticas que me provocaron pánico. Entiendo que era con buenas intenciones, pero el pintar un escenario caótico días antes y decirme que ponía en peligro la vida de mi familia por nuestra decisión de quedarnos en la casa junto a un canal era casi insultante. No soy tonta y nunca pondría a mi familia en riesgo. Pero, tal como hizo Irma, cambié de posición. ¡Vámonos y vámonos ya! No quería lidiar con la culpa de poner a mis seres queridos en una situación potencialmente mortal.

Mr. Backpack me aseguró que la casa podría aguantar el impacto de la tormenta, pero tendríamos que vigilar el oleaje. Dos días antes de que Irma tocara tierra, organizamos nuestro Plan B – ir hacia la ciudad al edificio de trabajo de Mr. Backpack que recién fue renovado. Empacamos ropa y comida para tres días, ubicamos los colchones inflables y teníamos los tanques llenos de gasolina, ¡listos para irnos!… si lo necesitábamos.

hurricane irma

Diligentemente seguimos la tormenta. El ciclón hizo un giro al oeste y estábamos en mejor posición de quedarnos en casa, todavía el oleaje representaba cierta amenaza. El oleaje se alzó y se vio cerquita, pero nos mantuvimos secos y a salvo.

Mirando hacia atrás, no puedo diferenciar un día del otro. No trabajé nada antes de la tormenta, tampoco después por la limpieza, la falta de electricidad e internet y, tengo que admitir, que estaba emocionalmente exhausta.

But then again, this is why we love Miami. / La razón por la que amamos a Miami.

But then again, this is why we love Miami. / La razón por la que amamos a Miami.

El tema de sentirse afortunada porque Miami no sufrió el mayor azote de Irma, mientras el Caribe y otras partes de la Florida sufrieron devastación, es tema para otro post. Pero hay varias lecciones que aprender de esto. La más importante es que las mejores decisiones son las informadas, no las basadas en miedo. Me reconfortó el confirmar que en mi relación una voz no prevalece sobre la otra y, como pareja, pudimos silenciar a los demás y alcanzar nuestras propias conclusiones con nuestra familia. Fue bueno ver a todos trabajar para asegurar nuestra casa sin sentirme como una majadera. Y, ahora más que nunca, aprecio a mis maravillosos vecinos que hicieron este proceso más llevadero.

Ah, por supuesto, una tormenta Categoría 3 me tendrá empacando a perros, chicos, marido y maletas.

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One comment on “Hurricane Irma, dogged by decisions”

  1. Beth dice:

    Thanks for sharing your thought process! My husband and I went through a similar back-and-forth and I’m glad you mentioned how hard it was to get anything done in the days before the hurricane. I thought I was the only one! Thinking about it and weighing the options totally took over my brain. We ended up evacuating to my mom’s house in KY. I’m so thankful things weren’t as bad as we were expecting here in Miami but am still devastated for FL and the Caribbean. Glad you and your family (fur-babies, too) are safe, healthy, and happy! <3

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