Tipping and traveling… the dilemma

I don’t know how it happened, I don’t usually look in a trash can. But as I walked away from the ATM with a few bucks I saw it: the $107,031.57 receipt. One hundred and seven thousand US dollars! That’s when it dawned on me, I’m out of my ‘bracket’.

I can only assume that was the checking account balance of the person who used the machine before me. Now, that’s fun money! I was in a resort town and instead of feeling envious of that healthy amount, I panicked wondering if I had been a bad tipper.

*En español abajo

I was aware that I was in a place of luxury and I have always thought of myself as a fair, good-ish tipper. My usual is 20%, not including tax, 25% if I’m treated me like a queen. I have my reservations about the tipping system, I don’t think is fair that someone’s livelihood depends on the generosity of others after they put in the work. But this the norm and my conscience compels me to compensate someone who could be earning $ 2.13 per hour in the hospitality business (at least in USA) even when service hasn’t been stellar.

In places like Aspen imagine the happiness of those who serve a celebrity who leaves more than the appropriate amount of gratuity. We have heard these stories, how a waiter’s life is changed when someone left a $1K tip on a burger! From that moment I began to question all the tips I had left during my stay.

The issue of gratuity could be considered a cultural aspect of traveling that what we may not pay much attention to. Although the beautiful state of Colorado is part of the US and the same tip guidelines apply, surrounded by luxury and wealth made me question my generosity / propriety / stinginess.

Margarita in Mexico.

Margarita in Mexico.

On the contrary, I have visited places in Central America where a drink of premium liquor cost me $3 and I tip $2. Once in Oaxaca, I thought the esthetician was going to kiss me when I left $6 for $20 worth of services that in the US would have cost at least $45. I wonder if my generosity in those cases was motivated because I felt I was enjoying a bargain. Is it relative?

When I visited Buenos Aires a decade ago, waiters looked satisfied with the leftover change from the check – what I was advised to do (to my benefit, since I was pretty broke back then). But the trend has changed, looking through the web now 10 to 15% is expected. When I questioned my Spaniard colleague about how much to leave the Swiss waiter after one of the most expensive drinks in my life in 2014, she categorically said: “Nothing, they are paid very well.” I did leave $2 behind her back. On my last trip to Madrid, I was told that 10% was fair.

I have heard that in Japan, South Korea and China tips offend, while in places like Costa Rica, Brazil, Ecuador and Colombia, is usually included in the check, about 10%, and it is common to leave a bit more to round up to 15%. In African countries it is customary to leave between 5 to 10%. Other Asian nations like India, Indonesia, Thailand and Vietnam usually include 10% on the check.

Tapas in Miami.

Tapas in Miami.

In my unscientific research, I learned that in Italy and Portugal gratuities are not included, but 10% will make the waiter happy. Elsewhere in Europe tips are included in the total amount of the check and it ranges between 5% to 15%; Australia and New Zealand also adhere to this rule.

This issue of tipping in tourist places is very delicate. In my hometown Miami some restaurants add between 18 to 22% tip while leaving an additional line on the check empty that may fool the customer into leaving more money. I find that practice deceitful, but understand servers depending on tips run a risk with tourists with the “I’ll never come back around here” mentality and do not reward their work.

While enjoying a destination, I consider treating the locals well very important. They make my travels memorable. A few extra bucks will not make a big difference in my life, but could impact the life of another person no matter if they will see me again or not.

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El dilema a la hora de dejar propinas

No sé cómo sucedió. No suelo mirar con detenimiento el bote de basura. Pero cuando me marchaba del cajero automático con unos dolaritos en el bolsillo lo vi clarito: el recibo que daba como balance $107,031.57. ¡Ciento siete mil dólares! Lo primero que pensé fue: la realidad es que estoy fuera de mi ‘bracket’ económico.

Sólo puedo asumir que ese era el saldo de la persona que usó la caja antes que yo. Eso sí que es fun money. Me encontraba en un pueblo resort, pero más que envidia de ver esa cantidad en la cuenta de alguien, me dio pánico: terror de ser bad tipper, o tacaña para dejar propina.

Estaba consciente que me encontraba en un lugar de lujo y siempre me he preciado de dejar buena propina. Mi usual es 20% del total de lo consumido, sin incluir el impuesto, 25% si me han tratado como reina. Tengo mis reservas en cuanto al sistema de los restaurantes de dejar en manos de los comensales el pago de sus meseros. No es justo que alguien que hace su trabajo tenga que depender del consumidor y lo estrecho que pueda ser con su dinero. Pero hasta el momento esa es la norma y mi conciencia me obliga a compensar a alguien que podría estar ganando $2.13 por hora por tratar con el público (al menos en USA).

Sabrosura in Nicaragua.

Sabrosura in Nicaragua.

Sin embargo, en Aspen, donde me encontraba, imaginaba la felicidad de aquellos a quienes les toca atender a una celebridad que no sólo deja la cantidad correspondiente de propina, sino unos $100 adicionales o más y le cambia la vida a un mesero como tantas historias que se vuelven virales. Desde ese momento comencé a cuestionarme todas las propinas que había dejado durante mi estadía.

Pero como otros aspectos de los viajes, el asunto de la propina podría considerarse algo cultural a lo que no prestamos demasiada atención. Aunque el hermoso estado de Colorado es parte de la nación y las mismas guías de propina aplican, el verme rodeada de tanto lujo y tanta gente gastando a sus anchas me hizo cuestionar mi generosidad/ propiedad/ tacañería.

Por el contrario, he visitado lugares en Centroamérica donde un trago de licor premium me ha costado $3 y he dejado una propina de $2. En una ocasión en Oaxaca pensé que la esteticista me besaría cuando le dejé $6 por un monto de servicios que rondaba los $20, pero que en USA me hubieran costado al menos $45. Me pregunto si mi generosidad estaba vinculada a sentir que disfrutaba de una ganga. ¿Acaso es algo relativo?

Cuando visité Buenos Aires hace una década los mozos lucían satisfechos con el remanente del cambio de la cuenta – lo que me aconsejaron. Pero la tendencia ha cambiado, mirando por el web se espera un 10 a 15%. Cuando le cuestioné a mi colega española sobre cuánto dejarle al camarero suizo tras uno de los tragos más costosos en mi vida en 2014, me dijo categóricamente: “Nada, a ellos les pagan muy bien”. Sin que me viera dejé $2 del cambio. En mi última vuelta por Madrid, me dijeron que un 10% era justo.

Poutine in Quebec.

Poutine in Quebec.

Tengo entendido que en Japón, Corea del Sur y China las propinas ofenden, mientras que, en lugares como Costa Rica, Brasil, Ecuador y Colombia, se suele incluir en la cuenta con un 10% adicional y es común dejar un poquín más para llegar al 15%. En los países africanos se acostumbra dejar entre 5 – 10%. Pero otras naciones asiáticas como Indica, Indonesia, Tailandia y Vietnam se suele incluir un 10% y se alienta a un pequeño extra para redondear a 15%.

En mi research no científico aprendí que en Italia y Portugal no se incluyen las propinas, pero un 10% hará feliz al mesero. En otros lugares en Europa se incluye en el monto total de 5% a 15%; Australia y Nueva Zelanda también se adhieren a esa norma.

Este asunto de las propinas en lugares turísticos es muy delicado. En algunos restaurantes añaden entre un 18 a 22% de propina mientras dejan una línea de TIP vacía tal vez para sacar dolaritos extra del despistado. No estoy de acuerdo con esa práctica, pero los meseros que dependen de esas propinas se exponen a que visitantes con la mentalidad de “si no me vuelven a ver la cara por aquí” no recompensen su fuerte labor.

Por mi parte, además de gozar, mirar y aprender, considero importante tratar bien y de manera justa a los locales, después de todo, ellos consiguen que mis visitas sean memorables. Mientras que visito por unos días, unos billetitos extra no harán una gran diferencia en mi vida en general, pero podría impactar la vida de otro ya sea que me vuelvan a ver por ahí o no.

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2 comments on “Tipping and traveling… the dilemma”

  1. Kimberly dice:

    Súper interesante no sabía que era tan diferente en otros lados!!

  2. Sra. Valija dice:

    Así es! Muchas costumbres distintas.

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