El día que le di el sí a la motocicleta

Mi primer día, con pelo alocado y forzando una sonrisa. / My first day of helmet hair and forcing a smile.

Mi primer día, con pelo alocado y forzando una sonrisa. / My first day of helmet hair and forcing a smile.

Mi mejor compañero de viaje es Mr. Backpack. He tocado el asunto antes, pero es cierto que un viaje puede hacer o romper una relación. Dos personas viviendo en un espacio más chico, fuera de la rutina y tratando de disfrutar/ explorar/ conocer un lugar nuevo puede ser un reto. Desde el inicio nuestros estilos mezclaron, igual vamos a una playa remota que a una ciudad cosmopolita y la pasamos de maravilla.

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Pero un día Mr. Backpack dijo que quería recorrer las montañas de Carolina del Norte en motora y de repente sentí que esa química viajera se había afectado. Él quería llegar a Charlotte y hacer todo el recorrido en dos ruedas hasta Asheville. Yo negocié que sólo fuéramos los últimos tres días de un viaje de ocho alegando que el empaque sería muy difícil y que sería demasiado estrés.

La realidad era que le tenía pavor.

En todas las relaciones hay que hacer concesiones y por todos los museos que él ha visto y las cuadras que ha recorrido por un antojo mío sin emitir queja, sentí que me tenía que motorizar.

Y lo cierto es que no puedo decir que fue horrible…. Tampoco maravilloso, pero estoy feliz de haber “accedido” a los pedidos de mi mejor compañero de viaje.

Una de las tantas vistas desde el Blue Ridge Parkway. / One of the many views on the Blue Ridge Parkway.

Una de las tantas vistas desde el Blue Ridge Parkway. / One of the many views on the Blue Ridge Parkway.

La idea:

Recorrer en moto secciones del Blue Ridge Parkway, una carretera que atraviesa el sistema de montañas que se extiende desde Carolina del Norte a Virginia considerada una de las manejadas más escénicas de los Estados Unidos. Y claro, matar las ansias de un hombre que desea una moto.

Lo negativo:

Le tenía terror a ir de pasajera, no por desconfianza en mi marido, sino por la desconfianza en los demás en la carretera. Las primeras horas no fueron agradables, al acelerar me ponía nerviosa, lo que provocaba gritos de histeria… no sé cómo él no me bajó. Poco faltó para sujetarme con los dientes, la parte interior de mis jeans estaban del color índigo de los jeans de él, era tanta la fuerza que estaba haciendo para agarrarme. Ese recelo inicial contribuyó a mi incomodidad física, estaba tan tensa que quedaba prácticamente entumecida. Cada parada sentía como si me cuerpo se desenrollara.

La moda y el estilo se sacrifica y mucho. Dejamos nuestro auto alquilado en el concesionario de Harley Davidson y sólo podíamos llevar una limitada cantidad de ropa.  Tenía un par de jeans, dos camisetas, un blusón para taparme del sol, una chaqueta ligera para la subida a las montañas, un vestido para salir por la noche, ropa interior y unas sandalias, además de mis botas para moto que compré hace años por pura moda y porque estaban en precio especial. Mi aspecto se limitó a llevar cabello de casco, por mucho que se intente plancharlo y peinarlo, esa es la realidad.

Esta foto no ha sido en ninguna manera manipulada, así es el verde, también el azul. / This picture hasn’t been altered, that’s how green and blue everything looks.

Esta foto no ha sido en ninguna manera manipulada, así es el verde, también el azul. / This picture hasn’t been altered, that’s how green and blue everything looks.

Lo positivo:

No puedo explicar en qué momento me relajé, pero fue durante el segundo día. Concluí que me tocaba disfrutar, ya que el andar tensa no me dejaba nada. Y ahí comencé a apreciar verdaderamente esta experiencia en la súper Harley Davidson Street Glide que rentamos por un sorpresivo módico precio. Hay que tomar en cuenta que estos aparatos tienen un valor de $24,000, lo que hace $250 con todo incluido prácticamente barato.

El aire en las montañas es distinto. Es puro y fino. En un paseo en moto se experimenta la libertad de manera diferente y es una delicia sentir la caricia del viento. Iniciamos el trayecto en Statesville a Wilkesboro, donde pernoctamos. Agarramos el Parkway y pasamos por Ashe County donde vimos los famosos murales de la Iglesia St. Mary’s pasando fincas de pinos (esos que usamos en Navidad) y de ahí disfrutamos del Southern Home Cooking en Shatley Springs.

Entre nuestras vueltas estuvo el magnífico Boone, nombrado en honor al pionero americano Daniel Boone, y pasamos por Blowing Rock, donde nos chupamos los dedos en Woodlands Barbeque.

Vimos las increíbles colinas subiendo sobre cinco mil pies del nivel del mar en una de las áreas más bellas de este país. Me maravillé con los lagos y ríos limpísimos, los venados y aves. Tengo que admitir que me sentí bastante badass cada vez que me bajaba de la moto y otras parejas nos miraban con cierta envidia.

Ya un poco más contenta a pesar de la lluvia. / A bit more cheerful nevermind the rain.

Ya un poco más contenta a pesar de la lluvia. / A bit more cheerful never mind the rain.

Conclusión:

  1. Necesito hacer cosas que inicialmente no me enloquecen y que hasta les temo.
  2. Tengo que comprarme una GoPro.
En Ashe County vimos la afamada iglesia St. Mary’s y sus murales. / We stopped at the famed St. Mary’s Church in Ashe County to see its frescoes.

En Ashe County vimos la afamada iglesia St. Mary’s y sus murales. / We stopped at the famed St. Mary’s Church in Ashe County to see its frescoes.

The reluctant biker chic

My best travel buddy is Mr. Backpack. I have touched upon the subject before, but it is true that a trip can make or break a relationship: Two people living in a smaller space, out of the routine and trying to enjoy/ explore/learn the most about a new place. From the beginning, our travel styles meshed well. We can easily go to a remote beach or a bustling city and have a blast.

But then Mr. Backpack said he wanted  to ride a motorcycle through the North Carolina Mountains and suddenly I felt that our traveling chemistry had been affected. He wanted to get to Charlotte and work our way to Asheville on the bike. I negotiated the motorcycle ride down to the last three days of an eight-day trip, claiming that packing would be very difficult and it would be too much stress for the entire length.

But the truth is I was terrified.

In all relationships we have to make compromises and for all the museums he has been to and the city blocks he has walked without making a complaint, I felt I had to get on that bike.

I cannot say it’s horrible…. Nor exactly wonderful, but I’m happy to have “agreed” to the urge of my best travel (and life) companion.

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The idea:

The Blue Ridge Parkway is known for being an amazing scenic drive. A slow cruise on a Harley Davidson through the mountain system stretching from North Carolina to Virginia is one way of enjoying it.

The negatives:

I dreaded being a passenger, not because I don’t trust my husband, but mostly because of my distrust in others on the road. The first few hours were not pleasant; the sounds of the accelerating engine made me nervous, which in turn made me scream like a maniac… I was short of holding on with my teeth. That initial wariness contributed to my physical discomfort. I was so tense and holding on so hard that my body was practically numb. For the first day and a half, my body felt stiff every time we stopped.

Also, forget about being fashionable or stylish. We left our rental car at the Harley Davidson dealership and could only carry a limited amount of clothing. During those days I survived on a pair of jeans, a couple of shirts, a loose light shirt for sun protection, a light jacket, underwear, a dress, sandals and a pair of motorcycle boots I bought a few years back for fun (and on sale). The helmet hair is not attractive either, but that’s how I spent those days.

La tienda original Mast General Store en Valle Crucis, el edificio data de 1883. / Mast General Store in Valle Crucis is a piece of history, the building dates to 1883.

La tienda original Mast General Store en Valle Crucis, el edificio data de 1883. / Mast General Store in Valle Crucis is a historic building from 1883.

The positive:

I cannot pinpoint how or when I felt more comfortable, but I decided to just go with the flow and enjoy the experience on the very sweet Harley Street Glide bike we rented for what I considered a real deal, keeping in mind these motorcycles are worth $24,000 renting it all in for $250 was not bad.

I started appreciating the mountain air, which is pure and light. It’s a different kind of freedom riding a motorcycle and feeling that air on your face. We started our journey on Statesville to Wilkesboro, where we spent a night. Then we got on the Parkway and rode through Ashe County, where we saw the popular St. Mary’s Church frescoes and drove by Christmas tree farms.

We visited charming Boone, named after the American pioneer Daniel Boone, and Blowing Rock, where we enjoyed the finger-licking-good Woodlands Barbeque.

We saw some amazing rolling hills at elevations of more than 5,000 feet above sea level and stopped several times to take it all in. I marveled at the pristine lakes and rivers, the cute deer and birds. I have to admit I felt pretty badass when other couples looked at us with some envy.

Con el pelo de espanto y todo, tengo que admitir que fue una buena experiencia. / Helmet hair and all, I have to admit it was a good ride.

Con el pelo de espanto y todo, tengo que admitir que fue una buena experiencia. / Helmet hair and all, I have to admit it was a good ride.

Conclusion:

  1. I need to do more things that initially scare me, as I could end up pleasantly surprised.
  2. I must get a GoPro.
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4 comments on “El día que le di el sí a la motocicleta”

  1. Paola dice:

    You’re right! Sometimes I try new things reluctantly and then I turn out falling in love with them. It’s why I make an effort to give new things a try before judging them, but I would have been hesitant about a bike ride too. That photo of the two of you after the rain is too cute!

    1. Sra. Valija dice:

      Thanks Paola! I was very hesitant, but I ended up enjoying the ride!!!

  2. Mei dice:

    Yined so glad you decided to give it a try! My hubby used to have a bike when we were dating, and it was actually pretty fun
    XOXO

    1. Sra. Valija dice:

      I actually loved it, but I wasn’t very into it at the beginning.

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