Asheville al natural

Beaver Pond.

Beaver Pond.

Asheville es un centro cultural tanto como de aventura. En y cercano al área se encuentran una variedad de ríos, cascadas y parques nacionales a los que se tiene fácil acceso manejando.

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Nuestra visita a Carolina del Norte coincidió con inusuales – siempre me sucede igual – tormentas y calor. Nuestra primera expedición para encontrarnos con la naturaleza sería visitando las Cascadas Hooker, más famosas por la grabación de “The Hunger Games”.

Manejamos por una hora y media en dirección sur por un camino cubierto de árboles, prados y montañas para llegar a DuPont State Forest. En más de una ocasión bajamos las ventanillas para disfrutar el aire puro y claro, pero llegó un momento que se puso nublado. Llegamos a la cascada Hooker, la más accesible, pero con la ambición de ver donde Jennifer Lawrence puso en despliegue su habilidad con el arco y flecha en Triple Falls. Cuando nos disponíamos a bañarnos tuvimos mayor contacto con la naturaleza del que buscábamos. Lo que pensábamos sería una lluvia pasajera se transformó en una tormenta con relámpagos y truenos.

La manejada de regreso bajo un diluvio nos llevó por una serie de pequeños poblados y montañas, por lo que no fue un viaje perdido, pero de las cascadas siguen como otro pendiente en mi lista. Nuestros primeros días en el maravilloso Asheville fueron así: mañanas gloriosas, seguidas por implacables tormentas para dar paso a atardeceres de encanto.

Hooker Falls es muy popular durante el verano. / Hooker Falls is a very popular spot during summer.

Hooker Falls es muy popular durante el verano. / Hooker Falls is a very popular spot during summer.

Sin querer queriendo esas implacables lluvias impactaron positivamente el highlight de nuestras aventuras con la naturaleza: white water rafting por el Río French Broad. A menos de una hora del centro, este río es el único que no es controlado por una represa, su fluir es completamente natural, lo que ofrece una experiencia en los rápidos emocionante y diferente, incluso para los guías.

Me coloqué frente a la balsa en el lado izquierdo y rápidamente me di cuenta que era la esquinita de las embestidas. El primer chapuzón de agua se sintió increíble, porque hacía calor. El cielo estaba despejado y el sol brillaba con fuerza. Nuestro paseo fue rodeado de aves, árboles y las montañas. La excursión de casi tres horas nos dio la oportunidad a Mr. Backpack y a mí de trabajar en conjunto –un poquín de coordinación es necesaria para dirigir la balsa, disfrutar y reírnos… especialmente él cuando yo me caí al agua.

De manera más apacible, recorrimos el Jardín Botánico de la Universidad de Carolina del Norte una mañana. Es una buena caminata entre árboles y especies indígenas del sur de los Apalaches. Desde nuestro hospedaje Airbnb también teníamos un bello sendero hacia el Estanque Beaver, tal vez el mayor ejercicio que hicimos en todo el trayecto.

Asheville es un lugar al que deseo regresar. Creo que ya lo he mencionado antes. Quiero ver las hojas del otoño tornándose naranjas y marrón. Volver a recorrer estas praderas y montañas con esa fiesta de colores.

El white water rafting debe estar en tu lista. / There’s great white water rafting in Asheville. Photo: French Broad Rafting and Ziplines

El white water rafting debe estar en tu lista. / There’s great white water rafting in Asheville. Photo: French Broad Rafting and Ziplines

Asheville, Naturally

Asheville is both a cultural and adventurous destination. In and near the area are a variety of rivers, waterfalls and national parks easily accessible by car.

Our visit to North Carolina was during an uncharacteristic heat wave punctuated by several storms. Our first attempt to get in contact with nature was visiting Hooker Falls, made famous in the «The Hunger Games» movies.

We drove south for an hour and a half thru a road covered by trees, meadows and mountains in direction to DuPont State Forest. On more than one occasion we rolled down the windows to enjoy the pure, clear air up until it turned a bit overcast. We decided first to hike down to Hooker Falls, the most accessible falls. Next, we had planned to hike down to Triple Falls, where Jennifer Lawrence put on display her skills with the bow and arrow in the film. We were about to take a dip in the very refreshing looking water when suddenly we had more contact with nature that we bargained for. What we thought would be a passing rain became a full blown thunderstorm.

Tuve un momento de ¡oops! Las vistas desde la balsa son increíbles. / I had an oopsie. The views from the raft alone are worth the trip.

Tuve un momento de ¡oops! Las vistas desde la balsa son increíbles. / I had an oopsie. The views from the raft alone are worth the trip.

The drive back under a deluge took us through a series of small villages and mountains, so it was not a wasted trip, but the waterfalls continue as another pending on my list. Our first days in wonderful Asheville were a repeat of a glorious morning, followed by relentless storms to give way to charming sunsets.

Without planning, those relentless rains positively impacted the highlight of our adventures: white water rafting down the French Broad River. Less than an hour from the center, this river is the only one in the area not controlled by a dam; its flow is completely natural. The velocity of the rapids changes depending on rainfall offering a different experience on every excursion, even for the guides.

I sat in the front of the raft on the left side and quickly realized it was the sweet spot for impact. The first splash from the rapids felt amazing, because it was a hot, sunny day. The sky was clear and our path was surrounded by birds, trees and mountains. The nearly three-hour tour gave Mr. Backpack and me the opportunity to work together – you need some coordination, have fun and laugh … especially him when I fell off the raft.

El Jardín Botánico de la Universidad de Carolina del Norte, Asheville. / NCU Asheville Botanical Garden.

El Jardín Botánico de la Universidad de Carolina del Norte, Asheville. / NCU Asheville Botanical Garden.

On a much lighter pace, we visited the Botanical Garden of the University of North Carolina one morning. It is a good walk between trees and indigenous species of southern Appalachia. From our Airbnb lodging we also had access to a beautiful trail around Beaver Pond, perhaps the most exercise we did all that time in NC.

Asheville is a place I want to return to, I think I’ve already mentioned it. I want to see the autumn leaves turning orange and brown and drive through this mountains and valleys painted with that explosion of color.

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4 comments on “Asheville al natural”

  1. Liege dice:

    OMG, amazing! But I’m afraid of rafting kkkk

    1. Sra. Valija dice:

      You just have to go with the flow!!! It’s so much fun!

  2. Noyemi dice:

    I have been wanting to visit NC for years! It looks beautiful!

    1. Sra. Valija dice:

      It’s wonderful, I want to go back so bad!

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