La isla verde

Las montañas de Adjuntas. Dicen que hay un Gigante Dormido, ¿puedes verlo? ~ Mountains in Adjuntas, some say there’s a Sleeping Giant, can you spot it?

Las montañas de Adjuntas. Dicen que hay un Gigante Dormido, ¿puedes verlo? ~ Mountains in Adjuntas, some say there’s a Sleeping Giant, can you spot it?

Puedo tener muchas historias por compartir en el tintero, pero una visita a Puerto Rico siempre altera mi calendario editorial. En otras ocasiones he compartido lo que un viaje a mi isla representa. Tras 15 años, escucho el llamado de la familia y las raíces tan fuerte que no lo puedo ignorar. Muchas veces trato de combinar el compartir con los míos y descubrir más de mi islita y tengo la dicha que mi familia es bastante alcahueta y consiente este tipo de antojos.

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Puerto Rico es pequeño, pero encierra tantas bellezas y cuando vivía allí no sentía la urgencia de conocer como ahora. Siento verdadero #FOMO cuando veo en las redes de amigos y familiares parajes desconocidos para mí, mucho más que de cualquier otro sitio o experiencia que comparten colegas que escriben de viajes. Tal vez es la distancia, pero he llegado a pensar que soy menos boricua por no conocer todas las atracciones de mi isla.

En el centro del pueblo de Adjuntas me llamó la atención la arquitectura, desde casonas con vitrales, el caserón de madera, la vivienda promedio y la Casa Alcaldía. ~ Architecutre in Adjuntas downtown had a wide range from the big house with stained glass, the average home, the wooden ramshackle and the Town Hall.

En el centro del pueblo de Adjuntas me llamó la atención la arquitectura, desde casonas con vitrales, el caserón de madera, la vivienda promedio y la Casa Alcaldía. ~ Architecutre in Adjuntas downtown had a wide range from the big house with stained glass, the average home, the wooden ramshackle and the Town Hall.

Aunque aún me quedan bastantes playas por explorar (¡se estiman que son unas 1,125!), en esta ocasión nos dirigimos al centro. No teníamos una ruta definida, la zona montañosa que en mi juventud ignoré, la vi en todo su esplendor, todo está verde y floreciente.

Nuestro destino inicial era un restaurante en Adjuntas. Pasamos por lo que se consideraría el downtown, donde la plaza y la iglesia ubican. Muchos de los pueblos del centro son bastante jóvenes en comparación con el área metro y otras zonas de la isla. Adjuntas en particular fue fundado en 1811, San Juan en 1521 (28 años después de su “descubrimiento”). El pueblo es pequeño, pero encantador. El estómago nos recordó el motivo del viaje y tras manejar una corta distancia descubrimos que un fuego había arruinado la cocina y tendríamos que improvisar para almorzar.

El verde del monte de Cayey es irresistible. ~ This greenery in Cayey is breathtaking.

El verde del monte de Cayey es irresistible. ~ This greenery in Cayey is breathtaking.

Las vistas del Gigante Dormido desde el presunto salón comedor provocan embeleso. “Verde que te quiero verde”, el poema Romance Sonámbulo de Federico García Lorca, resonaba en mi mente cada vez que miraba estos increíbles paisajes. Entonces decidimos enfilar hacia Jayuya (1883), pueblo que no recuerdo haber visitado nunca. Acabamos en el Campo es Leña, lugar que conocía a través de Facebook y que está muy in ahora mismo… pero estaba cerrado. Faltaba una hora para abrir, pero las vistas están siempre disponibles y las consumimos. Entonces enfilamos para La Casita, el camino pudo doblar como atracción de parque de diversiones por las empinadas cuestas y curvas cerradas.

La Piedra Escrita en el Río Saliente en Jayua. ~ The Written Stone in the Saliente River in Jayuya.

La Piedra Escrita en el Río Saliente en Jayua,estaba tan emocionada que no me aguantaba. ~ The Written Stone in the Saliente River in Jayuya and I was so excited I couldn’t hide it.

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Tras un delicioso almuerzo y sin mucho pensarlo conocí una de las atracciones arqueológicas de mayor relevancia en la isla. La Piedra Escrita, un enorme monolito justo en el medio del flujo del Río Saliente. Al tope se pueden ver los petroglifos que los indios taínos tallaron. De inmediato reconocí el dibujo del coquí, otros animales, símbolos de personas y otros abstractos (los que algunos aseguran son ‘aliens’).

No se sabe el significado de la ubicación, pero esa gran roca forma una piscina natural que me llamaba a darme una zambullida, pero no estaba preparada, otro más a mi lista de pendientes. Ahí parada a la orilla del río rodeada de verdor recordé que Puerto Rico tiene un pasado ancestral. Se estima que estos tallados de los taínos datan de 600-1200 DC. ¡Wow! Y a veces pienso que la ciudad colonial que data del siglo 16 es vieja.

Jayuya es conocida como la Capital Indígena y este es un gran ejemplo de los nativos de la isla. Me enorgullece que el área ha sido conservada y cuidada. El acceso es gratuito y facilitado por un paseo tablado que lleva hasta el río y la piedra. Los photo ops son incontables. Voy a regresar.

I left my Puerto Rico 15 years ago and I can’t help to answer the call of family and roots. I have noticed in the last few years an urge to discover, see a new place with each visit. The island may be small, but it has so many natural wonders that go beyond its amazing beaches. On any short ride around the island I’m reminded how much I miss the mountains now that Florida is my home.

This time I stayed away from the coast and headed to the central region. The island is very green and blooming because it’s been raining quite a bit lately. I’m very blessed that my family spoils me and they’re up for a local adventure. I realized that these towns are very “new” considering that San Juan was founded in 1521. Adjuntas, our first stop, became a municipality “just” in 1811. The first restaurant we stopped had a kitchen fire and it was closed, we had to improvise so we headed to Jayuya. The steep road with sharp turns could double as an amusement park attraction. Beware those who get car sick (I never do, but did).

After a great lunch, without much planning – it seems like that’s a theme on this trip – we saw La Piedra Escrita, the Written Stone, with ancient carvings of the Tainos, the indigenous habitants of the island when Christopher Columbus arrived. I firmly believe it was the highlight of this impromptu excursion. These markings are thought to date back to 600-1200 AD and reminded me of the ancestral past of my wonderful birthplace. The rock is carved with symbols of animals, people and abstracts (which some are quick to describe as ‘aliens’). The location of the rock creates a wonderful natural pool in the Saliente River that was very tempting, so I guess I’ll be going back.

 

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9 comments on “La isla verde”

  1. Beth dice:

    Love the English synopsis! Excited to follow along on your adventures. xoxo

    1. Sra. Valija dice:

      Thanks Beth, hop aboard!

  2. Evi Suarez dice:

    I love how you incorporated your own familial history into this wonderful travel post.

    1. Sra. Valija dice:

      Aww, thanks! I feel more close to my family and my country than ever… even in the distance.

      1. Sra. Valija dice:

        I’m so glad Evi! Thanks for reading!

  3. Paola dice:

    I’m loving the English version you added!

    1. Sra. Valija dice:

      Thanks! The responses are very encouraging!

  4. Arturo Rodriguez dice:

    You take me back memory lane WOW !!! Did you get to see the taino bones in the local museum? Jayuya is just beautiful

    1. Sra. Valija dice:

      Todo fue tan improvisado que no pudimos verlo. Pero estoy muy contenta de haber visto la Piedra. Ya tengo planificado regresar con la familia gringa. 😉

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