Las calles graffiteadas de Toronto

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Llamativo mural con el que tropecé caminando por West Queen West.

Fue durante una visita a Toronto en 2012 que comencé a ver el grafiti como una verdadera expresión de arte. Aunque nunca me había sentido en contra, la realidad era que tampoco me había detenido a admirarlo. Pensaba que el grafiti se limitaba a las iniciales de alguien con deseo de reconocimiento y cualquier otro garabato, pero al recorrer el Callejón del Grafiti me di cuenta lo mal que estaba.

Entonces descubrí que el grafiti – a excepción de los nada respetables ‘tags’ – son una expresión artística como cualquier otra que comunica crítica social y política, referencias a la cultura pop, declaraciones de amor o nada en particular. En esa ocasión fue que escuché por vez primera de Rob Ford, el alcalde que se convirtió un hazmerreir internacional por sus andadas en la ciudad más poblada de Canadá.

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Este mural me llamó la atención por la manera que integró las ventanas con rejilla,
que convirtieron en una casa de pájaros. Cerca del Lula Lounge en Little Portugal.

Esta iniciativa tiene el aval de grupos de la ciudad como StreetARToronto, aunque todavía el debate existe entre algunos si es arte o vandalismo. Muchos establecimientos ofrecen sus paredes para los grafiteros, tal vez por eso de “si no puedes con ellos, úneteles”. Pero los resultados son beneficiosos tanto para el local como para los transeúntes. El colorido en estos edificios le da mucha personalidad al vecindario porque todos los días puede haber algo nuevo. Después de todo, el grafiti no está supuesto a permanecer para siempre.

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A la izquierda el árbol HUG Me que ha permanecido allí desde 1999.
Arriba der., un colorido paisaje submarino; abajo una expresión de las romances digitales de hoy.

En mi reciente visita a Toronto arrastré a Mr. Backpack en una fría mañana sabatina para ver los murales y pinturas entre Spadina Ave y Calle Portland que se extiende por media milla. La gélida brisa del Lago no impidió que recorriera las calles (bueno, entre una parada aquí o allá). Y por supuesto es imperdonable no darle una visita al árbol HUG ME en Queen West. El árbol que Elicer Elliott convirtió en una muestra de arte urbano en 1999 lleva las iniciales del grupo de grafiti del artista, H.U.G. En 2008 el árbol se cayó, al parecer, tras ser impactado por un auto. Pero un grupo lo rescató y lo restauró con una base metálica y resina.

Los murales se extienden por diversos vecindarios. Es bueno doblar calles y toparse con algo nuevo. Una de las atracciones gratuitas en Toronto que pueden transformar tu percepción del arte. Ahora, en cada ciudad que visito, busco arte urbano.

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Una estampa de la calle Queen Street y, abajo, un mundo colorido mural entre las Avenidas Portland y Augusta.

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