En San Diego sobre tierra, agua y al sol

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Vista del downtown San Diego, la bahía y las montañas desde Point Loma. vía SanDiego.org

Mientras que no hay duda que vivo en una ciudad muy cool, existe una diferencia entre Miami cool y California cool. Amo mi ciudad, pero la vibra en San Diego es sin duda más relajada, mucho peace and love y cero pretensiones. Y ni hablar del excelente clima que se disfruta ahí que prácticamente obliga a estar afuera.

Aunque nuestro vuelo directo nos llevó a Los Ángeles, enfilamos sur hacia San Diego, un lugar por el que he sentido una gran fascinación por años. El trayecto de dos horas bordeando la costa por la Autopista de la Costa del Pacífico fue una verdadera delicia en un día de pleno sol nos regaló una increíble vista del inmenso Océano Pacífico. Logramos evitar los legendarios tranques de L.A., mientras embelesados mirábamos al mar hacia un lado y montañas ymansiones al otro.

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La marina del Kona Kai acoge veleros y yates de lujo. Vía acuática ideal para practicar surf de remo.

Tras una que otra parada entre pequeños pueblos surfistas como San Clemente y Encinitas, llegamos a Shelter Island en San Diego, nuestro hogar por dos noches. El Hotel Kona Kai tiene una ubicación envidiable con vistas a la bahía y la Base Naval y una marina que inmediatamente contagia la cultura de veleros de esta región. Tras una comilona en el restaurante Vessel nos fuimos a dormir; el cambio de hora nos tenía agotados a las 9 p.m. (para nuestros cuerpos eran la medianoche en un día que comenzó a las 5 a.m.).

Nuestro segundo día lo comenzamos tempranito, aún no nos habíamos adaptado al horario, y decidimos practicar SUP entre los yates y enormes veleros. El agua del Pacífico nunca decepciona en hacerme congelar, pero pude mantener mi balance lo suficiente para disfrutar de las naves y las vistas hacia Point Loma y una que otra foca en los muelles.

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El velero Stars & Stripes en trayecto. vía Lynn Hannah. El paseo ofrece increíbles vistas del downtown, la base naval y la costa.

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El Kona Kai es casa del velero Stars & Stripes, un bote retirado del circuito de America’s Cup. Los giros que esta nave es capaz de hacer son increíbles y en un día de sol el paseo de unas tres horas es la manera ideal de familiarizarse con la región. Desde el agua se puede apreciar el downtown, además de los buques de la Base Naval y lujosos yates compartiendo la vía marítima.

San Diego es una ciudad de considerable tamaño que a la vez resulta muy accesible. Para una vista de pájaro de la ciudad, además de las islas de Coronado y Tijuana, México, hay que dirigirse al Monumento Nacional Cabrillo, en la cumbre de Point Loma.

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Para llegar a Point Loma se atraviesa el Cementerio Fort Rosecrans con impresionantes vistas al Océano Pacífico.

El parque es en honor al explorador Juan Rodríguez Cabrillo, el primero en desembarcar en la Bahía de San Diego allá para 1542. El punto más alto es el Faro de Point Loma y durante esta época es un lugar favorito para observar la migración de ballenas grises. El recorrer este parque da una idea del estilo de vida al aire libre de esta ciudad, las empinadas cuestas están pobladas por corredores y ciclistas. Al oeste de Point Loma se forman lo que llaman tidal pools, o zona intermareal, más bien piscinas que van y vienen con la marea donde se puede observar ecosistemas marinos.

Cuando de parques se trata

La joya de San Diego es el Parque Balboa. Este es un lugar que en cada visita revelaría algo nuevo. El parque urbano cultural más grande de la nación cuenta con hermosos edificios de influencias españolas y moras. La mayoría se construyó para Ferias Mundiales y al corriente es la casa de unos 15 museos, además del famoso Zoológico de San Diego. Balboa cuenta con un calendario lleno de actividades y en un paseo matutino dominguero me di cuenta que es el lugar favorito para tomar fotos familiares.

La región está repleta de parques y áreas para estar al aire libre. En el Parque Mission Bay está permitido acampar y es muy popular para practicar deportes acuáticos como wakeboard, esquí, jet ski y hasta navegar botes. Sus largas veredas también son predilectas por los fans del jogging, el ciclismo y la patineta. El parque también cuenta con un campo de golf. No es raro ver clases de yoga o personas practicando tai chi en las amplias áreas verdes, pero otros (como nosotros) optamos por hacer un picnic mientras otros se ejercitan a nuestro alrededor.

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El Parque Balboa es un festín para los fans de la arquitectura con todos los edificios de influencias españolas y moras.
La Torre de California vía Museum of Man. Abajo, el estanque de lirios.  

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De regreso a Shelter Island se hace evidente que es otro punto predilecto para trotar y realizar picnics mirando la actividad de la bahía. La isla de 1.3 millas ubica a unos 15 minutos de centro, pero ofrece diversión nocturna en la barra Vessel, con música en vivo en noches selectas, y Humphrey’s Restaurant, un elegante restaurante con una impresionante lista de vinos. Justo al lado del local ubica Humphreys Backstage Live, un club musical que ofrece un acto cada noche. La llegada de la primavera se deja sentir en Humphreys Half Moon Inn con una serie de conciertos al aire libre que se extienden de abril a octubre y que en 2014 incluyó a Ringo Starr, Gypsy Kings y The Beach Boys.

¿Backpack o valija? San Diego es tan relajado que no hay necesidad de cargar con un ajuar de vestimenta elegante. Lo importante es empacar capas porque las noches pueden ser un poquín frescas. Claro, también hay que tomar en cuenta las actividades que quieras realizar, porque se puede ir del agua al senderismo en un solo día. Mi backpack fue suficiente.

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