36 horas en Denver

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La línea del horizonte de Denver al atardecer. vía Visit Denver

Antes de mi gran aventura esquiando en Aspen, mi recorrido en Colorado comenzó en Denver. Esta ciudad se distingue por su arte, cervezas artesanales y vida al aire libre, pero como la visita fue en invierno y muy corta nos dedicamos principalmente a los primeros dos renglones.

La Mile High City – la ciudad a una milla de altura – fue la parada ideal para acostumbrarme al aire fino de esta región montañosa antes de dar mis primeros pasos esquiando, pero eso es un tema para otra ocasión.

Tras muchos años residiendo en un estado plano como Florida, el sólo hecho de sobrevolar las montañas fue un banquete visual y en cada paseo me detenía a mirarlas por su majestuosidad y sus puntas cubiertas de nieve. La llegada vespertina trajo consigo un gran apetito, por lo que nos dirigimos a The Source, un conglomerado de estudios de artistas, floristerías, restaurantes y hasta destilería en un edificio industrial. Acorn es un restaurante súper ecléctico con una gran variedad de platos pequeños cuyas descripciones animan a ordenar uno de cada si no se tiene cuidado. Pero desde los camarones al estilo Key West, el pulpo hasta la panceta en sus diversas expresiones, fue un éxito y gran selección. Además, su menú de tragos es sencillamente excepcional y la vibra es muy relajada.

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El hermoso Capitol Hill Mansion Bed & Breakfast. vía Capitol Hill
Abajo, el Denver Civic Center, a pocos pasos del B&B.
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El Capitol Hill Mansion Bed & Breakfast Inn fue una selección algo inusual para nosotros, pero me hizo recordar el encanto especial que una operación familiar ofrece. Además, la casa histórica contó con una estratégica ubicación cercana al distrito de museos, el centro de gobierno, restaurantes y más.

Las caminatas desde el hotel que ubica en el Millionaires Row nos permitieron familiarizarnos con el área y luego de recorrer el Civic Center y el Capitolio del estado, nos dirigimos al Museo de Arte de Denver. El exterior del edificio da indicio que será una buena experiencia por sus diversas y gigantescas esculturas. Esta galería es inmensa y cuenta con una gran representación del arte del oeste del país, además de piezas americanas, asiáticas y europeas, entre otras. El recinto también cuenta con una activa rotación de exhibiciones.

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El exterior del Museo de Arte de Denver es muy invitador.

A la hora del almuerzo decidimos permanecer en el museo y probar el bien reputado Palette’s. Al menos se nos ocurrió hacer reserva porque el lugar estaba a reventar y es claro que los comensales no se limitan a los visitantes del museo.

Tras el delicioso almuerzo, decidimos dar la vuelta por el 16th Street Mall. Como en tantas otras urbes esta parecía ser una vía comercial que en la actualidad ha sido dominada por las grandes cadenas nacionales. Es práctico para quien desee ir a la segura y no explorar las ofertas locales, además que ahí se encuentra cualquier cosa que se haya olvidado en casa.

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16th Street Mall podría considerarse una trampa turística, mientras que Larimer Square, abajo,
tiene más personalidad y ofertas únicas. Las luces colgantes le dan un toque encantador.
vía Visit Denver & Larimer Square

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Para adquirir el feeling de la ciudad, optamos por hacer un tour de cervecerías al caer la noche. Denver es conocida como “la Napa de la Cerveza” a pesar que leyes secas impidieron el establecimiento de cervecerías hasta los años 80. Pero sin duda han recuperado el tiempo perdido porque al corriente cuentan con más de 100 micro-cervecerías. Banjo Billy Bus Tour parte en su excéntrico autobús escolar desde Wynkoop Brewing Company, en downtown, y visita tres cervecerías que ofrecen tours de su operación y una pinta, pero suelen ser generosos y ofrecen más. Esta es una manera ideal de conocer gente para los viajeros solos o quienes gusten de hacer amistades. ¿Qué mejor que un grupo unido por su amor a la cerveza? La experiencia fue hasta educativa, además de aprender de cerveza, ya que entre la narración se ofrece la historia de la ciudad.

Tras el tour y las cervecitas decidimos dirigirnos a Larimer Square, un vecindario histórico en el centro con gran concentración de restaurantes, barras y tiendas locales. La avenida tiene un encanto particular con luces colgantes entre los edificios de ladrillo que le dan un aire de otra era. Rioja es uno de los mejores restaurantes del área y es ideal ir durante la semana por la mayor probabilidad de conseguir una mesa. El festín de comida mediterránea cumplió con las expectativas.

Es muy lindo caminar por esta avenida aún en pleno invierno y observar las vitrinas. Y para cerrar la noche nos dimos la vuelta por Green Russell una barra que se accesa bajando escaleras y pasando un mini laberinto, por eso de mantener la vibra y reputación de speakeasy. La oscuridad del lugar aporta a sentir que estamos en medio de la Prohibición y que estamos haciendo algo incorrecto, aunque lo malo sería no probar los deliciosos tragos de su menú.

¡A la salud de Denver! Definitivamente tengo que regresar con más tiempo.

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