Vida de perros: viajar con una mascota

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El Señor Mombacho disfrutando de las primeras luces del día en la arena.

Desde hace unos meses un perrito es mi dueño, sip, porque él hace de mí lo que quiere. Señor Mombacho fue rescatado en el refugio local y rápidamente ha transformado el hogar, pero la gran negativa con este chiquito es que nos mata cada vez que preparamos nuestra valija y lo tenemos que dejar atrás.

Hay destinos a los que Mombi no podrá acompañarme, pero su natal Florida tiene mucho para ofrecerle. Con deseos de una escapada playera enfilamos rumbo al área de Bradenton, en la costa del Golfo de México. Aquí hay un grupo de islitas con una actitud muy amistosa hacia las mascotas que también trata muy bien a los humanos.

Todos los hoteles varían en cuanto a sus políticas, pero Tortuga Inn requiere un depósito de $50 por mascota por estadía. Desde el aspecto económico, resulta mejor que dejarlo en una guardería donde localmente el costo puede rondar $45 por noche. Y ni hablar de lo mucho que benefició a la ansiedad de separación con el Mombi: priceless. Las unidades designadas para mascotas reciben dos de hasta 75 libras.

Llegamos al área de Bradenton justo para el almuerzo tras unas cuatro horas y media de viaje en auto desde Miami. Los meseros y el personal de Pier 22 tomaron turnos para mimar a Mombi, quien rápidamente recibió un bol lleno de agua helada y muchos halagos.

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Hay una variedad de opciones para divertirse como adulto mientras se está con un can.
Abajo, en el espacioso Tarpon Pointe Grill en Riverwalk.

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La caminata rápidamente dio paso al happy hour y enfilamos a Lost Kangaroo en el downtown de Bradenton. Esta barra no discrimina y permite que las mascotas disfruten del interior con sus humanos. Este lugar hace tragos fuertes, pero su especialidad son las cervezas artesanales. En una calurosa tarde floridana, resulta excelente poder resguardarnos del sol junto a nuestro perrito. En esta área hay otros locales que reciben mascotas en las mesas del exterior.

Perritos welcome
El restaurante sobre el Río Manatee ubica en el área conocida como Riverwalk, un sendero de 1.5 millas frente al río con una variedad de actividades, áreas de juego y hasta un auditorio para conciertos. Desde ahí se pueden lanzar kayaks y otras actividades. Por su puesto, este es un espacio ideal para los dueños de canes pasear a sus mascotas y avistar manatíes y delfines.

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Fue un proceso de negociación para que Mombi entrara al agua.

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Mombi necesitaba del ánimo de parte de uno de su especie. Esta es Tika, perrita que salvó nuestra escapada playera.

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Como pez en el agua
Tal vez no familiarizado con sus alrededores, Mombi se levantó más temprano que lo usual. No puede ser casualidad que nos asignaron una habitación de planta baja con gramita muy cerca lo que facilitó sacarlo. Aunque esperaba dormir un poco más, disfruté viendo las luces del amanecer mirando hacia el canal intracostero.

La introducción del Señor Mombacho al agua no tuvo un gran comienzo. El litoral de Palma Sola en Bradenton es el lugar más popular para las mascotas y ahí fue donde Mombi clavó sus pezuñas en la arena resistiéndose entrar. Parecía que estaba siendo sometido a una tortura. Pensábamos que sería un fracaso hasta que nos topamos con Tika, una perra de 14 años que es una playera veterana. Como hijo único, para Mombi es imposible no jugar con otro perrito y corriendo tras Tika se metió al agua y perdió su miedo inicial. Hasta terminó zambulléndose de una plataforma flotante y nadó en la parte honda. ¡Qué emoción!

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Mombi fue tratado como un rey en cada lugar que fuimos. No sólo el personal del Mar Vista Pub lo mimó, otros comensales lo llenaron de halagos.

Tras una mañana de natación y cosas nuevas, regresamos al área de Riverwalk y visitamos Tarpon Pointe Grill & Tiki Bar donde nuevamente Mombi fue el centro de atención. Si el lugar hubiera contado con hamacas, de seguro nos quedábamos ahí. Su variado menú y la cerveza helada son sólo superados por su consistente brisa y vista al río.

Cuando decidimos darnos una escapada con Mombi nos resignamos a que nuestro paladar haría ciertas concesiones. Pensamos que sólo lugares muy casuales de sándwiches y frituras nos recibirían. Pero uno de los mejores restaurantes del área es pet friendly. El exquisito Mar Vista Pub en el vecino Longboat Key sirve pescado y mariscos frescos del Golfo. El ambiente es casual, pero de exagerada belleza y su menú es muy sofisticado. Las mesas exteriores bajo frondosos árboles ofrecen una excelente vista a la bahía y al muelle, desde donde se pueden ver delfines y aves. Señor Mombacho fue tratado como un rey.

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Los amaneceres que disfruté con Mombi desde el muelle del Tortuga Inn.

Excusa de conversación
Tras un chapuzón matutino, en nuestro último día nos dirigimos a Anna Maria Island donde disfrutamos un delicioso desayuno en Ginny’s & Jane E’s combinación de ecléctica tienda y deli con una gran variedad de pasteles. En la Avenida Pine hay una gran selección de tiendas que recibe a los bebés de cuatro patas y coloca recipientes con agua en la mayoría de las entradas.

Aunque nos entusiasmaba la idea ir de vacaciones con Mombi, pensamos nos limitaría. Pero resultó ser lo contrario. El perrito nos obligó a estar más activos y descubrir, con playas como estas es muy tentador tumbarse y no hacer mucho. También facilitó interacciones con extraños en cada vuelta que lo llenaron de halagos y cariños.

Al viajar con un perrito:
– Realice viajes cortos de práctica para determinar si la mascota sufre de mareos o náuseas en el auto.
– Es recomendable no alimentar al animal cuatro horas antes de iniciar el trayecto.
– Un can nunca debe viajar en el asiento delantero, podría lastimarse si las bolsas de aire se llegan a activar.
– La mascota no debe andar suelta por el auto por el bien de todos los pasajeros. Puede llevar un arnés que se utiliza con el cinturón de seguridad.
– Se debe pausar cada dos horas para que el animalito tome agua, vaya al baño y camine un poco.
– Cargue con meriendas y juguetes que mantengan a la mascota entretenida.

¿Backpack o valija? La costa oeste floridana es muy relajada y para una visita de pocos días no se necesita más que shorts, faldas y chancletas. Pero Mombi requirió su propio bolso con alimento, recipientes para comida y agua, meriendas, juguetes, correa, camita… ¿Próximo reto? Empacar efectivamente para Mombi.

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